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TAN SÓLO UNA MUJER

DESDE LA ESENCIA MISMA DE AQUELLO QUE ME HABITA... RESUENAN LOS SILENCIOS... Y PALABRAS POR SIEMPRE Y PARA SIEMPRE GRITADAS EN MURMURIOS QUE A VECES TAMBIÉN ROMPEN...

EL RELOJ

LOS OJOS TRISTES
DEL GAMÍN
ME SEDUJERON
...PARA ENTONCES
SUS MANOS TRISTES Y SUCIAS
YA HABÍAN NEGOCIADO
MI RELOJ.

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  1. Definiciones políticas

    El gamín, el "garzón" y el "chino" mandadero.

    por Manuel Hernandez

    Así, por encimita, diríamos que el gamín fue una palabra francesa para decir lo que en castellano bogotano sería un “chino”, y en madrileño horrible, un pelafustán. ¿Edad? Entre los seis y los once años, más o menos. Y su condición de persona que se mueve mucho y jode sería especialmente clara en la palabra “chinche” del bogotano callejero. El “chinche” es un insecto como la pulga, y es tan molesto como ese niño de la calle. Superando la distinción legal policiva agresiva según la cual los pobres tienen hijos “menores de edad” mientras que las clases medias y de ahí para arriba tienen niños, lo cual infecta el asistencialismo, tanto como a su anverso, la seguridad agresiva del control social, admitamos, ese niño de la calle, el gamín existió. Era alguien que provenía de las familias despedazadas de los desplazados de los cincuenta. García Márquez escribió un artículo en El Espectador, en 1954 sobre los 3000 niños desplazados del Tolima, de Villarrica; donde hubo bombardeos con napalm hechos por Estados Unidos apoyando al ejército de Colombia contra las llamadas “repúblicas independientes” de Marquetalia y Villarrica, según recomendación y pedido del Departamento de Estado, como ahora vinimos a saber. De la agilidad del gamín para el “raponazo” acción de rapar, arrancar la cartera o el reloj o los aretes a una mujer, proviene la costumbre de éstas de abrazar la cartera de una manera tan resignada y desprotegida que se ha vuelto una metáfora antierótica. Bien. En Francia de donde vino la palabra gamín al muchacho cuando crecía un poco se le decía garzón. Por las piernas largas de la garza. Una especie de masculinización de la situación de estiramiento de las piernas en la pubertad. Se caracterizaban por ser mozos de café, meseros como decimos en Bogotá, siendo mozo también palabra de juvenilidades castizas españolas, pero menos acentuadas en la pubertad y más en la adolescencia y juventud.

    Para una sociología de las imágenes de niños pobres y miserables, de muchos de los cuales salió el gamín y el garzón y demás, valdría la pena recordar una iconografía básica: el nene desamparado de las fotos de Jorge Silva en “Chircales” su película sobre las fábricas de ladrillo en la época de los cincuenta y sobre trabajo del menor arroja una cronometría cruel pero que hay que intentar. El niño sucio con mocos de menos de cuatro años. El de cuatro a siete que ya trabaja cargando ladrillo. El de siete a once que si logra salir del Amparo de niños de la mama de López Michelsen, ( ver G.G.M. artículo mencionado) sera un gamín; el muchacho de los mandados y el mozo de restaurante entre los catorce o quince y los veinte años y otro grupo entre los doce y dieciséis que formarán grupos llamados “galladas”. Ya sexuados de forma evidente y parte de una nueva realidad de ciudades como Bogotá. Ese panorama ha venido siendo trabajado por el padre Nicoló conforme a múltiples estrategias. Lo que hizo desaparecer la parte más visible de estos submundos pero trasladándolos a otras esferas y problemas.

    Pasando a un nivel simbólico, el apellido garzón originalmente sustantivo común y no nombre propio, adquiere una importancia a la que se le puede crear también su cronometría y sus cuadros de pertenencia. En Bogotá, se decía “peinarse a la garzón” - del francés garcon con cedilla -, a un peinado para mujeres, muy corto, que se usó en los veinte y luego a finales de los cincuenta lo puso de moda la actriz Jean Seberg compañera de Belmondo en la película de Godard Sin Aliento. ( Luego, ella se suicidó con gas carbónico en un automóvil junto con su amante del momento el novelista Roman Gary).

    Dentro del acceso a lo público de ámbitos sometidos o excluidos, el gamín como tal nunca accedió a esferas de visibilidad, pero el apellido garzón - especie de desinencia involuntaria de la lengua para expresar lo infantil de las “cosas de muchachos” de posible importancia más adelante, como muchas otra palabras, toma su lugar en la evolución histórica de la lengua para mostrar que aquello infravalorado de muchachos, de canillitas como se dice en Argentina, va adquiriendo significado de relumbrón, de visibilidad, de importancia política, de renombre.

    Cuatro varones de apellido Garzón invaden el imaginario colombiano y uno de ellos, español, un poco más el ámbito del llamado mundo globalizado. Son Jaime, Lucho, Angelino y Baltazar. Casi como cuatro reyes magos extraídos de ése apellido que en sus orígenes era sólo un vocativo de ¡muchacho! Y que ha cambiado sensiblemente de nivel. El español, merece su sitio pues le bajó la cabeza a Pinochet, empero no logró mandarlo a la cárcel. Tampoco logró que Kissinger declarara sobre la Operación Cóndor que derrocó al presidente chileno Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973 – en un episodio de terrorismo gringo que muchos hemos llamado “el otro once”. Se posicionó como un juez hábil y de clara capacidad mediática pero de intenciones más bien provocadores y justicieras. Ahora está investigando el lavado de dólares sucios del grupo Argentaria que - como cosa rara - casi se come a tres bancos colombianos en los últimos cinco años y le hizo el favor, según los noticieros periodísticos, a Víctor Carranza. El jefe paramilitar de Boyacá. Vamos a ver hasta donde lo dejan llegar. En esta semana previa a elecciones presidenciales está invitado a foros en Cali, Colombia. El segundo Garzón es el humorista Jaime. Asesinado por órdenes de Carlos Castaño según él mismo confesó. Reunía todas las características de su apellido: fue un muchacho con andares de gamín y al final de su vida encarno a un personaje que era un lustrabotas. Ese oficio para exgamines que tuvo su verificación e ilustración en la primera tira cómica nacional publicada en un diario de amplia circulación y que se titulaba Copetín. Los sucesos de la vida de Jaime Garzón son muy tumultuosos. De clase media baja con un hermano caricaturista y una hermana líder comprometida con los asuntos de la base social, estudió derecho. Su capacidad para hacer imitaciones lo llevó a pedir una cita con el director de Semana Felipe López Caballero. A éste no le gusto la imitación y le dijo que se dedicara a otra cosa, pero Garzón perseveró. Fundamental fue la aparición de Gaviria en la política. Le dio cabida en sus múltiples agendas y el humorista nunca lo decepcionó. Por ejemplo en un avión y ante la frase de Gaviria de que no se había podido hacer nada en educación y que se inventara algo, Garzón se inventó la Comisión de los Sabios y conocedor de las susceptibilidades nacionales hizo muchas listas llenas de humor y de imprudencia hasta integrar la que terminó sesionando por un año y pico y cuyo informe final todavía es citado como una fuente de diagnósticos e iniciativas muy lúcido. Con Fanny Mickey monto una revista musical a dúo que se llamó Mamá Colombia y, en el fondo, por los chistes que repetía constantemente, se trataba de mostrar la irreversibilidad de la apertura, evidenciando la estupidez y ligereza con que se había adoptado, pero sin dejar de subrayar que de ahí para atrás no había nada rescatable. Con el noticiero CUAQ se volvió el más importante crítico social, con guiones del periodista y escritor Antonio Morales. Era un replay de otro programa ingenioso y discreto Zoociedad. Ahí fue el estallido. Todo el país tuvo que ver con él. Sus críticas y sus sátiras fueron cada vez más incisivas y ya pronto serían demoledoras. Se fue comprometiendo inercialmente. Se acabó la programación de televisión y se quedó sólo con la radio. Se metió en resolver una pesca milagrosa de Romaña en la que fueron secuestrados un hijo de Matallana, - el militar que cuarenta años antes había bombardeado Villarrica - y otras personalidades menores. Después, se rumoraba que había descubierto los lazos entre militares y guerrilla para que aquellos le vendieran a estos secuestrados y estalló un escándalo con la muerte de un guerrillero Perdomo en Fusagasugá. Sus días se fueron volviendo contados. ¿Hacia dónde habría podido saltar? ¿Hacia dónde desplazar su crítica si ya “sabía demasiado”? Alcanzó a tocar a los malos, sobretodo a clavar su ácida mirada en sus charreteras y en los idiotismos de los nexos sociedad civil de mafiosos capitalistas tradicionales y narcotraficantes...ya iba a ser el líder de algo. No alcanzó. ¿Pero habría podido con sus depresiones y sus manejos irresponsables de la vida diaria? Este muchacho, mozo de sus bromas, mandadero del poder y bufón de corte hizo más política que todos los políticos pero se quedó garzón. Una especie de maldición se cierne y manifiesta sobre esos seres que, con un apellido de tantas resonancias con lo que Gombrowicz llamaba la juvenilidad, pasan rápido por las talanqueras del poder en una insensata carrera de fondo que el poder administra. El otro Garzón, LUCHO, ya recibió una amonestación de Felipe Zuleta en su columna. Cuidado, no se deje manosear de los periodistas que son mandaderos de los ricos. Y después lo sueltan – en el sentido de lo abandonan. Es decir, le dio tratamiento de garzón. ¿Se lo merecía? O era la manera de que el nieto de Lleras Camargo mostrara su predilección por las minorías oprimidas, los gay, por ejemplo, y que tuviera el deseo honesto de advertirle a Garzón de esas maniobras tan conocidas. ¿Conocidas también por Lucho Garzón? A no dudarlo. Sin embargo la gravitación de la constante sociológica del peso de ése apellido, tiene una fuerza enorme. ¿Hasta dónde llegará Garzón? Ya es candidato presidencial con su historia de hijo natural, de chino que hizo mandados, que vivió en el edificio de la familia alemana emparentada con la madre de Camilo Torres, etc. Tiene en su vida y su trayectoria muchos de los elementos de las telenovelas latinas: el pobre que llega lejos sin olvidar a la mamá. Entre el imaginario social de ése apellido y una realidad que se parece a los sueños de los guionistas de t.v., los dos garzones, Lucho y Angelino, son metáfora del ascenso social y de una cierta fidelidad a las luchas de clase. Han pactado lo necesario pero tal vez no lo suficiente con el poder. Esta afirmación y la manera como la evalúen los poderosos les dará una salida interesante a sus ansias públicas. El uno sacará su mas de medio millón de votos seguro el domingo de elecciones. El otro tendrá que tejer finamente la filigrana del derecho humanitario para lograr que a los diputados del Valle, los dejen, las Farc, ser visitados por la comunidad internacional que maneja los vectores del D.I H. Este es un tema que tanto le interesan al otro Garzón, candidato, para marcar la diferencia con los candidatos guerreristas. Garzón, el español, dice que las Farc son indudablemente terroristas, Telecom está en paro, lo que puede dañar del todo las elecciones, Garzón, el ministro, dice que deben intentarse diálogos y la presión es absoluta sobre el orden público.

    Esta digresión sobre “lo que hay en un nombre” deja en claro que lo que va entre el gamín como excluido absoluto, y el garzón como nuevo intento de marcar lo joven y díscolo de las tendencias de una marca disidente, deja muchas incógnitas; pero algo se puede intentar a primera vista. Son casi importantes, son casi contestatarios, son agentes de algo móvil como los intereses de los poderosos y de alguna manera ellos, en algún momento, tienen que hacerle el guiño a los que piden algo al garzón. Quién sabe si ellos podrán empujar el carro público o serán solo manifestaciones de un gesto de servicio en un café de París, de antes de 1950.

    Comentario de Grisóstomo hace 4 años y 51 meses

  2. AVISO

    La palabra "Gamín" no está en el Diccionario.

    Comentario de Grisóstomo hace 4 años y 51 meses

  3. http://www.banrep.gov.co/blaavirtual/credencial/di...

    Comentario de Grisóstomo hace 4 años y 51 meses

  4. Rinconetes y Cortadillos del siglo XX

    Comentario de Grisóstomo hace 4 años y 51 meses

  5. BAJO EL SOL DE BOGOTÁ
    León Gieco


    Otra vez debajo del sol de Bogotá
    clima caliente como el agua ardiente

    mercado de diez mil cosas a la vez
    se tranza el precio en las calles.

    Deja que el Gamín te tumbe un poco de lo que traes
    esa es la única forma que tienen para ganar.
    Deja que el Gamín te tumbe un poco de lo que tráes
    es una forma cariñosa que tienen en Bogotá
    Uy uy uy uy uy uy uy uy

    Monserrat vigila la historia silenciosa,
    de que vaina vienes mamacita hermosa.
    Por el mundo ruedan los mismos problemas,
    el que la tiene se siente y el que no, tambien.
    Deja que el Gamín te tumbe un poco de lo que traes
    esa es la única forma que tienen para ganar.
    Deja que el Gamín te tumbe un poco de lo que tráes
    es una forma cariñosa que tienen en Bogotá.

    Comentario de Grisóstomo hace 4 años y 51 meses

  6. sin palabras no puedo competir ante la grandeza y sublime de la pluma ,ante los trazos de la mente en un papel........

    Comentario de elias valencia galeano hace 4 años y 49 meses


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